domingo, 21 de septiembre de 2014

Lenguajes XVII

El jardinero
Janusz Styczen

en el horizonte, tras del jardín, se ve al sol ocultándose,
en los confines del jardín un hombre pasea
entre las islas de flores,
como si fuese el nuevo jardinero,
la mujer corre hacia el jardinero, quiere alcanzar
a reconocerlo antes de que caiga la noche,
el jardinero voltea, su torso desnudo emerge
del largo vestido,
la mujer lo reconoce, cae de rodillas,
no me toques, grita, más que dice, el hombre,
la mujer retrocede las manos extendidas,
se arrodilla sobre la hierba, como si se arrodillase no ante el hombre
sino ante alguien del Otro lado,
alguien que no quiere que ella sepa si tiene cuerpo
o si es un espectro,
la mujer se da cuenta que es mejor no intentar con el tacto,
mejor mirar al amado, dar por suficiente
el poder verlo,
alegrándose de que haya venido de Ese lado,

aunque sea por esta noche, a este jardín predilecto,
las ropas del hombre son como de un cuadro en un museo
o en una iglesia,
su vestido está amarrado en la cintura, la mujer querría
tocar al menos ese nudo,
pero teme que entones el nudo desharía a todo el personaje
en solo sombra, una con el césped,
la mujer lleva un vestido largo, como los que las mujeres
han usado en épocas diversas, y que hoy
pueden usar también,
la mujer esconde su cuerpo en el extenso vestido,
intenta cubrir con él su cuerpo por completo,
el sol brilla en los cabellos dorados de la mujer,
como si fuese cariñoso con la mujer real,
con la mujer del lado de acá,
no me toques, repite el hombre,
se lo lleva el sol al ponerse,
solo se oye su voz, ya no se le ve
en la creciente oscuridad, el jardín está vacío,
la mujer mira la oscuridad del jardín,
como si fuese ella quien volvió de Aquel lado

 --------
Janusz Styczen, Furia instynktu, Biuro Literackie, Wroclaw 2011, pp. 77-78 

No hay comentarios: