miércoles, 13 de octubre de 2010

Dios le habla a JB

Podria escribir o llamar a mis padres, pero siento que no lo merecen, que no me entienden ni me entenderan, pues atribuyen todos mis supuestos males a mi rebeldia ante la Iglesia catolica y el Opus Dei, instituciones en las que creen a ciegas y de las que yo desconfio igualmente a ciegas. A pesar de que no doy senales de vida, mi padre, debido a que con seguridad se aburre en su despacho, me manda por correo, todas las semanas y sin que yo se lo pida, las revistas de politica y actualidad que mas se leen en aquella confundida ciudad de la que nunca se atrevio a partir, y yo no se por que insiste en mandarme esas revistas, pero lo cierto es que, aunque me averguence, las leo con fruicion, regocijandome con las intrigas politicas, los chismes del espectaculo y las fotos de los amigos que se casan y me recuerdan que ese no es el futuro que yo quiero para mi. Mama, un tanto enloquecida por su fe desmesurada en el Opus Dei, la secta de fanaticos que la ha tomado de rehen, me despacha por correo, desde el supermercado que visita todas las mananas despues de oir misa, panfletos y folleteria religiosa, boletines de los clubes del Opus Dei y hojas parroquiales de la iglesia Maria Reina, en las que subraya, con un remarcador amarillo, ciertas lineas de las parrafadas obtusas que ha dicho el cura el domingo y de los evangelios que han leido ante los feligreses aterrados del infierno, pobres almas que no saben que el infierno esta alli, en Lima la horrible, y no en la eternidad abrasadora con que amenazan los curas para mantener en pie el negocio del miedo con el que han lucrado impunemente a lo largo de siglos. Mama no se da por vencida, insistira hasta el final en convertirme a su credo e inscribirme en su secta de exaltados. Yo me rio cuando abro aquellos sobres amarillos y encuentro sus notas entre signos de exclamacion, al pie de las palabras del cura que ella ha subrayado, diciendome, por ejemplo: EL SENOR TE AMA!, o de pronto, sin previo aviso: BUSCA LA LUZ, ENCUENTRA EL CAMINO, o recordandome con infinita dulzura lo que tantas veces me dijo cuando era nino: DIOS TIENE GRANDES PLANES PARA TI, ESCUCHA SU VOZ EN TU CORAZON Y DEJA QUE EL TE GUIE.
-------------------
Jaime Bayly, El huaracan lleva tu nombre, Planeta 2004, p. 35-36

No hay comentarios: