viernes, 22 de mayo de 2009

Jacek Kaczmarski- Stalker




¿A quién de nosotros no llevo un casco que naufragaba,
Quién de nosotros puede negar que es imperfecto?
¿A quién no ha ilusionado un ave enceguecida?
¿A quién no ha llevado hacia descampados un perro sin hogar?

Y sin embargo atrae la esfera cercada
Y enrejada- no sin fin- queremos creer
No nosotros en las Zona, sino a nosotros quitada ella
A nosotros con inseguro, pero propio paso medirla
Mientras la esperanza no venza al fin a la amargura.

Por eso- aunque rejas, torres, y atalayas,
Allí queremos llegar, cuando nos está prohibido,
Poseer inútiles, risibles verdades
Para al menos una vez arder con la fiebre de los anhelos
Antes que algún soplo quite las temblorosas mejillas

El camino puede ser circular- y engañoso
Puede llevarnos algún mercenario ávido de unos centavos,
Pero mejor ello que la muerte en trincheras que se vuelven calcio
En el umbral de fronteras invisibles y aproximaciones
Donde bosteza el soldado- tan parecido al condenado.

Es un camino sobre colinas hace mucho cubiertas de agua,
Bajo el agua poco honda– jeroglíficos indescifrables del tempo
Ruta por iconos, manuscritos, carabinas
Sobre las que el remo marca el chapoteo del Apocalipsis,
No por nosotros el llanto- ni por los ancestros- llanto por los hijos.

Entonces la verdad, que he de encontrar- ¿es un cuarto vacío
Donde de pronto suenan los teléfonos desconectados?
La sangre cordial que se arrastra en un río ya muerto,
¿Rabia inservible hacia la indiferencia del Cielo
Y magia de las palabras, que han de defender de los malos hechizos?

Entonces la verdad que he de encontrar - ¿es una mesa pétrea
De la que el objeto de culto cayó, sin ser tocado por una mano?
En el ruido de las ruedas del transporte- ¿una aria de Beethoven?
Hondura sin fondo- ¿y sobre la hondura sin fondo
El propio rostro, que se mira en los espacios?

De los que se ahogaban- ¿a quién no le fue enviada una barca?
De los lisiados- ¿a quién la salud no le fue restituida?
Cuando el ave enceguecida encontró la huella
Y el perro sin casa se sentó en el umbral del hogar...

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Texto tomado de aquí

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es el mismo camino que condujo mi infancia.
Aquí está el mismo cerco, allí las zarzamoras
llenándose de polvo, allí la piedra agreste,
y un niño fantasmal que eternamente sigue.

Y el cabello camino verdea con el sauce,
cayendo en hondonada sobre el pecho.

Es el mismo camino. Allí está el horizonte
viviendo de crepúsculo, siguiendo al mismo niño.
Allí la zarzamora cubriéndose de polvo,
mientras miran los álamos testigos en el cerco.

Es el mismo crepúsculo adonde marcha el niño.
Y más allá, la historia que comienza ahora…