jueves, 20 de marzo de 2008

Lenguajes II

Primer poema de la crueldad
Johnny Soriano

Ingesta de moscas, ácido que
quema la paciencia, defecación de
estúpidas maldiciones.

Presenciése hoy al mono de
los monos, el atrapado en el
asqueroso cantar de sus clítoris,
asqueado del deseo de jugar
a la luz de Sade con vosotras.

Presenciése pues hoy al mono de los monos,
al fusilamiento con pólvora y muerte
aquella de la cual todos toman un poco
y la tiran hacia su cara.

Y a media muerte el retumbo
de la abominación de sus caderas
de las tetas que inexorablemente
lo conducen a su ser hombre.

Todo resulta un coro de la misma maldición,
una maldición al histérico vaginismo
y a los anos que nunca penetraré;
dice así:

De tu toxina brota la ponzoña
de mi equilibrio
mental, de mi siquiera intención
de dejar flores en lo incierto,

Hijas de perra mal cogida les arrancaré
el útero con mis manos,

Harpías desnudas les perforaré
los senos y se los arrancaré a tirones,

Haré que se hundan en brea,
hirviente.

Más acaben las dispersiones
y venga el hermoso príncipe
bendecido por el iracundo,
el galante, en candor incandescente,
recibido por la hipocresía
de la risa aguda que devora la
disonancia de sus seres.

2 comentarios:

Roma dijo...

Da risa :D

critico anonimo dijo...

que poema mas malo