domingo, 8 de octubre de 2017

:)


Michał Zabłocki
Traducción de Abel Murcia Soriano

Creo que exagero un poco con lo de vestirme
Tengo la sensación de que es un acto que no debería ocupar más de un minuto de tiempo
Y a mí no me quiere ocupar menos de diez
Primero la temperatura exterior
Después la fuerza del viento
Después el contenido del armario
Después con qué empezar
Si es con esos pantalones dónde está la camisa
Si es con la camisa no hay unos pantalones que peguen
La chaqueta no queda bien con todo eso
Los calcetines a saber dónde se han metido
Los calzoncillos rotos
Así que fruto de la desesperación y de la buena fe me visto de cualquier forma
Para llegar a tiempo a la ciudad
Y allí empiezan a mirar y poner ojos de plato
Ése sí que se viste como un payaso
Seguro que se ha pasado una hora eligiendo
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http://altrasluz1.blogspot.pe/2010/11/micha-zabocki-iv.html

lunes, 2 de octubre de 2017

tránsitos...















El Acróbata

Wisława Szymborska

De trapecio
en trapecio, en el silencio
que sigue al redoble de tambor de repente mudo,
cruza el aire sobresaltado, más veloz
más veloz que el peso del cuerpo que una vez más
una vez más llega tarde a su propia caída.

Solo, O menos que solo,
menos, por tullido, por falta de
alas, una gran falta,
una falta que le obliga
a bochornosos vuelos por encima de la atención
desnuda y desplumada.

Con penosa ligereza
y paciente agilidad,
en un rapto de calculada inspiración. ¿Ves
cómo se dispone a volar?, ¿sabes
cómo de pies a cabeza conspira
contra lo que es?, ¿sabes, ves
con qué astucia repta a través de su forma anterior y
para asir en un puño el mundo oscilante
saca de sus adentros unos brazos recién concebidos?

bellos pese a todo en este único
este único instante, que además ya es pasado.

Paisaje con grano de arena. Wislawa Szymborska

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http://desluz.com/wislawa-szymborska/
Traductor: desconocido

sábado, 16 de septiembre de 2017

Yo no soy aquel que dudó I


Cada nuevo día trae nuevos sinsentidos
Pidzama Porno

Una juventud salvaje,
Esa es mi gran incógnita.
Dejé tras mío un bosque fragante,
Ahora mis nostriles no captan nada.

Llegaron aquí tiempos mortales,
Una jauría se lanza a la garganta.
No hay hoy y no hay mañana.
Incluso un viento igual al de ayer
sopla junto a la nariz.
Cada nuevo día trae nuevos sinsentidos.

Yo no soy aquel que dudó
Ni aquel cobarde que se rindió.
Yo no soy un rebelde,
Aunque es muy poco lo que me gusta aquí,
grita la cabeza.

No es mi grito en los cruces el que estremece hoy a la ciudad,
No es mi grito.
Últimamente grito poco, grito.

Toco con mis labios, toco una boca.
Toco los labios de la flauta.

domingo, 10 de septiembre de 2017

De los pañales



70. El último trago

Filip limpia la barra. Limpia lo que ensució, con precisión y cuidado. Quiere dejarla en el mejor estado posible. Es poco probable que regrese, a menos que sea durante las vacaciones, para visitar de paso a los viejos amigos.
Hoy es su último día. Luego empacará, entregará el departamentito que alquila con su prometida, y se irán al Reino Unido. Hasta luego, se despide Filip. Hasta luego, barra, hasta luego, orina del trapo.
No recuerda la última vez en que se sintió tan bien. Qué suerte ha tenido de encontrarla, de que lo haya llevado al médico, que por fin haya recibido las pastillas correctas. Ya no le teme a nada, ni al gobierno mundial, ni al fluor en el agua, ni a los GMO. Esta sanísimo. Cuando vienen almas perdidas al bar, las escucha con una sonrisa indulgente. Camina con la frente en alto.
Diez minutos para el cierre. Ya todos se fueron, nada bueno sucede a las dos de la mañana.
Entonces suena la campanita.
Entra una chica.
-Ahorita cierro - dice Filip, pero en realidad no tiene prisa para ir a ningún lugar. - El último trago.
-Entonces que sea fuerte.
Se sienta junto a la barra. Está pálida y descompuesta. Con los ojos enrojecidos. Debe estar llegando a los cuarenta, calcula Filip, por el aspecto de la piel y las incipientes arrugas, o tal vez simplemente está demasiado cansada. Es difícil decir en estos tiempos. No es fea, pero no la llamaría bonita. Promedio. Hace diez, quince años tal vez daría una mejor impresión. Filip considera varios escenarios, le hizo daño a alguien o le hicieron daño a ella. No es importante, en un momento ella misma lo contará. Filip ha escuchado ya tantas historias que dejó de distinguir a sus personajes. En realidad es eso lo que permite que se vayan de inmediato por la otra oreja. No hay que dejarse atontar.
Asume la pose y el rostro de un oyente amable, es una roca en la que uno puede reposar.
-¿Tienes hijos?
-No todavía.
-Los patas a lo que más tienen miedo es a cambiar pañales. No sé por qué, es lo más simple que se hace con el niño, sabes, todavía en la época en que eran de tela, lo recuerdo porque ayudaba a cambiar a mi hermana, había que cocinarlo todo luego, recuerdo el olor de sus orines hasta hoy. Pero ahora están los descartables, es tan sencillo, abres el enterizo, abres el pañal, lo sacas y lo botas, luego es darle una lavada con un pañito húmedo, ya, luego el talquito, el de tubo mejor, para que se absorba y entonces no tenga escaldaduras, agarras un nuevo pañal, lo cierras y listo. Nada de filosofía, lo juro.
Filip pretende que la escucha, en realidad esperaba algo más interesante que quejas sobre un hombre que no quiere ayudar con el bebé. No le preguntó su nombre, ella tampoco quiso conocer el suyo.
-Como te digo, no sé por qué para los hombres es algo tan del otro mundo, en general tienen un problema con las secreciones, la sangre de la regla se les hace un drama, la caca, la pila, un drama, solo el esperma no les incomoda, ¿verdad? Sí pues. Con el dos es con el que hay más trabajo porque hay que limpiar con más cuidado, especialmente las aberturas de la niña, por eso siempre que abres el pañal esperas que sea pila, pero si es es caquita también te alegras, te alegras bastante, porque significa que está todo bien, que está comiendo, que está digiriendo, que está vivo. Y después de un tiempo ese cambiar el pañal se vuelve algo tan mecánico que ni te das cuenta, que no lo notas, que piensas: tenía que cambiar el pañal, y luego miras tu mano y allí tienes el pañal usado, listo para botar a la basura.
Filip asiente con la cabeza como un perrito desde la ventana trasera.
-Yo soy, cómo decirlo, no siento tanto a la gente, siento más bien a los objetos. Cuando murió mi abuela esa información no llegaba a mí, sabes, bueno, sucedió, los viejos mueren, ¿verdad? Y recién cuando estaba limpiando su cuarto y vi todas esas chucherías que ella juntaba, esos cristales, su Virgen, recién entonces fue como si algo me tocara, y me la pasé llorando toda la noche. Con los niños me pasa algo parecido, que un niño, ya pues, es un niño, pero si agarro esos zapatitos o ese gorrito, o incluso esos pañales, recién entonces algo me mueve, ¿entiendes? Mi papá era marinero, era muy estricto, no sabía expresar sus sentimientos, solo a través de regalos, tal vez lo haya heredado de él. Ya, entonces hoy alguien subió a facebook las fotos de unos niños ahogados, de unos migrantes, unos hackers las bajaron de un dron de vigilancia o algo así, y eso solo pasó por mi pantalla, ya sabes, en todas partes hay alguna guerra y todo el rato mueren niños, pero luego vi a este niño en su pañal, sabes, uno de esos pañales de los que cambié miles, alguien tuvo que bajarle el pantalón, sacarle el pañal, lavarlo, ponerle uno nuevo, y ahora él está echadito en ese pañal, muerto, y yo ya nunca olvidaré ese pañal, nunca, y no sé qué hacer.
Filip tiene la cara de haberlo entendido todo. La chica termina su cóctel, doble vodka con jugo y lágrimas, y busca su billetera.
-Cortesía de la casa - dice Filip.
La chica sonríe, insegura, agradece, y por fin sale, sorbiendo por la nariz. Filip lava y seca el último vaso, cierra la puerta de ingreso, apaga la luz y se retira por la salida trasera.
Está perfectamente tranquilo, las pastillas hicieron de él una máquina pulcramente aceitada. Camina por las calles con la frente en alto, no se preocupa por nada. Sus fines con claros, sus métodos, probados.
Hasta luego, bar, dice, y el bar desaparece. Hasta luego, casas, y la oscuridad las consume. Hasta luego, Szczecin, hasta luego, Polonia.
Camina por un desierto negro y no le teme a absolutamente nada.

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Wisniewski, Michal. (2015). God hates Poland. Varsovia, Polonia: Wydawnictwo Krytyki Politycznej, pp. 296-300

domingo, 3 de septiembre de 2017

Los caminos del desierto 1



Salmo III
Jacek Dehnel

¿Qué quieres de nosotros, Señor? Te entregamos, en abundancia,
de los enemigos: sus manos cortadas, sus cráneos golpeados,
y las copas vidriosas de los ojos. Ya no quedan moabitas,
tampoco filisteos, ya no hay pueblo de Caná,
no quedan amalequitas ni adoradores del Perro.

Sus templos consumidos, sus altares caídos,
sus dioses fundidos para peldaños del Arca,
sus rebaños descansan en nuestros corrales,
mientras nuestro tesoro guarda sus metales,
sus hijos nos tocan las arpas, y sus hijas
nos vierten vino espumoso en vasijas rojas.

Con cada ciudad conquistada nos miramos con
mayor temor. Y el viento, el viento sopla desde el desierto.

Varsovia, 27 II 2002


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Traducción de Alhelí Málaga Sabogal

lunes, 28 de agosto de 2017

Un yaraví



Amargura
Lionel Cuadros del Carpio

Quisiera irme lejos
a buscar la calma
que mi corazón reclama.
Quisiera encontrar
un lago sereno,
un copo de espuma,
y echarme a soñar
y olvidar 
las conciencias arrugadas.

Por fin quisiera tener
el brillo y la savia viril
y doblegar la amargura
que es el flagelo del mundo
y doblegar la amargura
y buscar la paz.
Quisiera encontrar
un lago sereno,
un copo de espuma,
y echarme a soñar
y olvidar
las conciencias arrugadas.

Por fin quisiera tener
el brillo y la savia viril
y doblegar la amargura
que es el flagelo del mundo
y doblegar la amargura
y buscar la paz.

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https://www.youtube.com/watch?v=FOGOS47Cz2w

domingo, 13 de agosto de 2017

Co dobre



















Czeslaw Milosz

¿Qué es bueno? Los ajos. Una pierna de cordero a la brasa.
El vino con vista a los botes balanceándose en la bahía.
El cielo de agosto, estrellado. Descansar en la cima de la montaña.

¿Qué es bueno? El agua en la piscina y el sauna luego de varias millas de viaje.
Amarse y luego dormir, abrazados, las piernas enlazadas.
La niebla clara al amanecer, anunciando un día soleado.

En todo lo que a nosotros, los vivos, común - estoy sumergido.
Experimentando esta tierra por otros en mi propio cuerpo.
Caminando bajo el inseguro contorno de ¿rascacielos? ¿anti-templos?
Caminando por valles de hermosos, envenenados ríos.

domingo, 30 de julio de 2017

Esas verdades



SE NOS ROMPIÓ EL AMOR
Paquito Guzmán

Se nos rompió el amor
de tantos usarlo,
de tanto de lo que pasó
sin medidas,
de darnos por completo a cada paso,
se nos quedó en las manos un buen día.

Se nos rompió el amor
de tan grandioso,
jamás resistí
tanta belleza,
las cosas tan hermosas duran poco,
jamás duro una flor dos primaveras.

Me alimenté de ti por mucho tiempo,
nos devoramos vivos como fieras,
jamás pensamos nunca en el invierno,
pero el invierno llega aunque no quieras.

Una mañana gris,
al abrazarnos, sentimos un rugido,
frío y seco,
cerramos nuestros ojos
y pensamos, se nos rompió el amor
de tanto usarlo.

Se nos rompió el amor
de tantos años,
de tanto de lo que pasó
sin medidas,
de darnos por completo a cada paso
se nos quedó en las manos un buen día.

Se nos rompió el amor de tanto usarlo,
se nos rompió el amor.

Fue tanto lo que abusamos
de nuestro amor sin medidas,
se nos rompió en las manos
y el viento se lo llevó.

Me alimenté de tu amor,
noche a noche, día a día,
y como todo lo bueno,
se nos acabó un buen día.

Tanto y tanto los usamos
que nos devoramos vivos,
y de amor nada quedó
y nos sorprendió el estí.

Ay, todo fue tan derrepente,
todo tan inesperado,
el amor que tanto un día
nos unió, se rompió y quedó olvidado.

Se nos rompió el amor de tanto usarlo,
se nos rompió el amor.

Nuestro amor ya se acabó,
se rompió y no queda nada,
pues como todo lo bueno
tarde o temprano se acaba.

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https://www.musica.com/letras.asp?letra=1492856

domingo, 23 de julio de 2017

Archeopteryx























III. Tabula
(yo a la edad de diecisiete años)
Jacek Dehnel

No hay láminas de anatomía para aquel atlas:
construcciones delicadas de esqueletos prehistóricos,
talladas a conciencia, con puntos y letras -
por eso no sé cómo acomodar tantos huesos extraños:
distinta la forma de los pómulos, las noches sobre el montón
de dibujos y libros, cuyas últimas páginas
no conocía aún, aunque sí las primeras.
Solíamos ir también al parque de la abadía de Oliwa,
de forma distinta a la infancia, distinta a la de ahora.
No sé y no recuerdo, me soy extraño a mí mismo
yo a la edad de diecisiete, como el archeopteryx,
del que no se sabe si verdaderamente existió,
aunque por las aves creemos que hubiera debido.

Varsovia, 9 II 2003


De la serie de poemas Cuatro autorretratos, uno de ellos doble

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Jacek Denhel, Contabilidad de pérdidas y ganancias. Poemas reunidos 1999-2010, Biuro Literackie, Wroclaw, 2011. Traducción para Amaré al aire: Alhelí Málaga Sabogal

jueves, 20 de julio de 2017

Huyendo de la guerra


-Que sean dos semanas en setiembre – dice Marek. - En la segunda mitad. All-inclusive, un hotel de cuatro estrellas. Y que no haya guerra.
-Ni disturbios, ni ninguna revolución - agrega Natka.
-Por supuesto.- La señorita de la agencia de viajes viste una falda recta de color plomo, una blusa celeste pálido, y un pañuelo que trae a la mente la imagen de una aeromoza. Ingresa los datos a la computadora. – ¿Les interesa algún destino en particular?
-No, no, basta con que sea un lugar con clima cálido, y tranquilo.
-Respecto a la tranquilidad, les pido mirar este mapa, esta es la predicción para setiembre. Los puntos amarillos son conflictos potenciales, los puntos rojos son conflictos en curso, y los puntos verdes son aquellos que deberían terminar antes de setiembre. – La señorita de la agencia les expone el informe de la aplicación Warcast. - Sabemos como se ve. Vivimos en tiempo interesantes, verdad.

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Wisniewski, Michal. (2015). God hates Poland. Varsovia, Polonia: Wydawnictwo Krytyki Politycznej